Mérida, 14.07.26 – La Asociación de Propietarios Rurales para la Gestión Cinegética y Conservación del Medio Ambiente (APROCA Extremadura) muestra su satisfacción por la aprobación, por parte del Consejo de Gobierno de la Junta de Extremadura, del decreto por el que se declara Bien de Interés Cultural (BIC), con carácter de Patrimonio Cultural Inmaterial, la caza de perdiz con reclamo en Extremadura.
Esta decisión supone un importante respaldo institucional a una de las modalidades cinegéticas más tradicionales y singulares de nuestra comunidad autónoma, reconociendo no solo su valor histórico, sino también su dimensión cultural, social y etnológica.
La caza de perdiz con reclamo constituye una práctica con orígenes remotos, que trasciende la mera actividad recreativa para convertirse en una tradición dinámica con alta representatividad social, especialmente presente en los acotados locales autogestionados por sociedades de cazadores.
Los saberes y la liturgia de la práctica se transmiten de generación en generación, principalmente a través de la oralidad y la observación empírica, lo que garantiza la continuidad de acervo cultural. Concurre, además, un excepcional valor biocultural y etnológico derivado de la compleja relación entre el cazador y el ave utilizada como reclamo.
La práctica se basa en el conocimiento biológico exhaustivo de la perdiz roja (ritmos ecosistémicos, ciclos reproductivos, lenguaje del canto) y en la intervención cultural para modular la activación sexual del reclamo y sincronizarla con las perdices camperas.
Esta dedicación genera una relación íntima y prolongada con el ave a través de la doble dimensión espacio-temporal del cuidado anual en el espacio doméstico (terreros, jaulones) y el lance de caza en el campo.
De este proceso se derivan saberes fundamentales sobre la selección, el manejo orgánico (alimentación, arquitectura de jaulas) y la interpretación del canto como lenguaje, conformando una morfología específica de valores culturales y éticos que complementan el vínculo utilitario de la caza.
Asimismo, se trata de un proceso rico en elementos patrimoniales asociados que refuerzan su valor cultural. Destaca una producción artesanal propia, donde la pieza central es la jaula de reclamo (metálica o de madera) y las arquitecturas de domesticación (terreros) y de caza (puestos o reposteros, algunos históricos, de piedra seca).
La práctica ha generado además un rico léxico cinegético especializado, clave para la transmisión de conocimientos y la autoidentificación del colectivo.
APROCA Extremadura felicita a todos los cazadores de perdiz con reclamo, a las sociedades de cazadores y a cuantas personas han trabajado durante años para lograr este importante reconocimiento, que contribuirá a garantizar la conservación y transmisión de esta tradición para las generaciones futuras.
Fuente: Junta de Extremadura
Imagen cortesía de Alejo Leal